El Nacedero del río Urederra es la
surgencia natural de todo el acuífero kárstico de la Sierra de Urbasa. Esta
surgencia se encuentra en un cortado que constituye un anfiteatro rocoso de
gran belleza, dentro del cual el agua del Urederra va descendiendo en una
sucesión de cascadas y pozas de gran belleza.
La ruta parte del pueblo de Baquedano,
donde encontraremos un párking con una tarifa diaria de dos euros. Desde allí,
el camino atraviesa el pueblo y va descendiendo progresivamente HASTA llegar al
nivel del río. A partir de aquí la naturaleza nos ofrece un espectáculo de
belleza incomparable: las cascadas, las pozas de color azul turquesa, la luz
que se filtra entre las hojas, los diversos tonos de los árboles... Toda esta
belleza nos acompañará hasta el final de la ruta: el nacedero del Urederra.
Otros DATOS:
El nacedero
TIENE un caudal medio anual de 4000 litros por segundo, aunque puede alcanzar
50000 litros en época de grandes lluvias y reducirse HASTA 300 litros en pleno
verano.
La vegetación
predominante es el hayedo, aunque la variedad de flora es muy destacable,
pudiendo encontrar tilos, robles, serbales, arces, fresnos, olmos, sauces,
avellanos, boj y enebros, ENTRE otras especies.
La fauna: es
fácil observar buitres, alimoches, halcones, cernícalos, chovas y vencejos.
También podemos ver paseriformes, como el mirlo acuático, carboneros,
herrerillos y pinzones. En cuanto a mamíferos, podemos ver gato montés,
garduña, tejón y jabalí.
Cómo llegar:
Llegaremos por la carretera NA-718 (Estella -
Olazagutia), la cual abandonaremos en el kilómetro 13,8 PARA coger la NA-7187
que nos llevará a Baquedano
LEYENDAS
“Pamplonilla la loca”: nombre que le dieron en tiempos de la colonia a Pamplona.
Pamplona en el sigo XVI tuvo su época de locura, porque se descubrieron las minas de oro de Páramo Rico, de Santurán, San Antonio, La Bajá (NOMBRE
de esa época). El que sí es preciso es el de Páramo rico y la mina de pata e’gallo. Esta última inundo de oro a Pamplona. Cantidades de metal precioso boto esa mina, y se corrió la voz por toda la región. A todo el nuevo reino de Granada se difundió la noticia del descubrimiento de Pamplona. Entonces, empezó a llenarse la población de alimañas, rateros indeseable en busca del metal dorado y Pamplona se volvió un desorden: garitos, mujeres, prostitución, robos, concupiscencia, el deshonor, todo. PERO
la divina providencia es poderosa y el señor quiso castigar esta demencia.
Ya todo el mundo daba remoquete de “pamplonilla la loca”, por su insania. El señor entonces, empezó a enviar sismos que se presentaban periódicamente, pero esto no acobardo a los pamploneses ni a las alimañas llegadas.
La historia de los pueblos se hace en buena PARTE
con aquellas leyendas, mitos, CUENTOS
y anécdotas que el vulgo se encarga de recoger y transmitir de generación en generación.
Las personas van inventando y recopilando las diversas versiones, y cuando menos lo advierte la comunidad, existe un buen NÚMERO
de ellas, las cuales van dando identidad propia a las regiones.
La cuidad de Pamplona no ha escapado a este fenómeno y hoy, después de 449 años de ser fundada, ENCONTRAMOS PERSONAS
como Víctor Manuel Villamizar, popularmente llamado “Toto”, quien ha venido desde hace años recuperando espacios acerca a de las memorias pamplonesas a través de la cuentearía y el manejo del lenguaje popular como narraciones de historias, mitos, leyendas, cuentos y anécdotas que son hoy motivo de admiración por parte del oyente aunque su tradición se ha perdido a medida que pasan los años.

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